- FALLO DEL CONCURSO DE POESÍA BREVE HARAWIKU
- Jurado Calificador Harawiku
- Poemario Ganador: Pecados Cotidianos, de Montserrath Artavia Moya
- Segundo puesto: Colección de Ausencias, de Rocío Stevenson Muñoz
- Tercer Puesto: Abril de las Espumas, de Juan Miguel Cruz Suárez
- Finalista: Naufragios Sutiles, de Pablo Enrique García
- Finalista: De Prófugos y Vigilias, de Ernesto Benigno Zumarán Alvítez
- Finalista: Patas de la Mesa, de Pastor Orduz Cabrera
- Finalista: He Soleado Para Ti, de Randolfo Ariostto
- Finalista: Visión Ancestral, de Amaruk Kaishapanta
- Finalista: Yo Digo Boca..., de Roberto Urbina
- Finalista: Made In Moon, de Alejandro Lérida Hormigo
- Sobre Óscar Allain, autor de la imagen de portada
Poemario Ganador: Pecados Cotidianos, de Montserrath Artavia Moya
Enviado por admin el Mié, 06/01/2010 - 14:46.
Autor: MONTSERRATH ARTAVIA MOYA
Presentado bajo el seudónimo: Atroya
Barco en una botella
Desde que el mundo es cóncavo
navego en el tropiezo,
al filo rectilíneo del estante.
Ahí el suelo es más hondo
que el miedo de quebrarnos.
Metamorfosis
Después que se disipa
la lámpara de noche,
los niños no lo saben,
pero pasan tan pronto,
que el monstruo en las paredes
del cuarto es su sombra.
Ático
La última travesura que recuerdo,
fue haber encadenado aquella puerta
a su propio abandono de ilusiones;
fue haber encadenado aquella puerta
con todo y risa adentro.
Alzheimer
Locura es una anciana
con la noche difusa,
que se vuelve a los cuartos
de los hombres que amaba
y a veces los encuentra,
haciéndole el amor a una fantasma.
Karma
Hace más de un rocío que los charcos
se han vuelto mi diluvio y,
desde entonces,
la lluvia nada aprende
de sus reencarnaciones.
MONTSERRATH ARTAVIA MOYA. (1982) San Ramón de Alajuela, lugar en que ha transcurrido la mayor parte de su vida. Escribe poesía desde que tiene memoria, antes, durante y después de sus estudios de Enseñanza del Castellano y la Literatura, carrera que desempeñó durante cinco años en distintos centros educativos del país, hasta el día en que, por suerte, decidió dedicarse a otros diversos empleos (y desempleos) hasta el día de hoy. No ha publicado ningún poemario y sus escritos buscan entretención en los pocos centímetros que la gaveta del escritorio les concede.


